DOCUMENTO FUNDACIONAL del MVP-
Buenos Aires, 14 de junio de 2003
SOBRE LOS ORÍGENES
1. El Movimiento por la Victoria del Pueblo (MVP) surge como resultado de la convergencia práctica, política e ideológica de un conjunto de mujeres y hombres provenientes de las más variadas expresiones orgánicas de la resistencia popular al neoliberalismo.
Nos une la decisión de retomar las gestas de realización nacional y social que a lo largo de dos siglos concretaran nuestros grandes movimientos populares: las luchas por la independencia y la soberanía, las luchas por los derechos civiles, el irigoyenismo, la formación del movimiento obrero en las experiencias anarquistas, socialistas y comunistas, las luchas por los derechos sociales, el peronismo y la unidad obrera y popular de los ´70.
2. La decisión de constituir el MVP se nutre y se funda en las nuevas experiencias generadas al calor de la resistencia popular postdictatorial: la Central de los Trabajadores Argentinos, los nucleamientos piqueteros, el movimiento de fábricas recuperadas, las asambleas barriales, las iniciativas solidarias de los comedores escolares, merenderos y roperos comunitarios, la Consulta Popular de 2001 promovida por el Frente Nacional contra la Pobreza, el movimiento de mujeres, las agrupaciones de trabajadores jubilados, de las entidades defensoras de los derechos humanos, de las coordinadoras de defensa del patrimonio público y la militancia y tendencias críticas a los partidos políticos tradicionales que terminaron subordinándose al dogma neoliberal y sus intereses de despojo social y entrega de la soberanía.
3. Esas y otras manifestaciones de resistencia al neoliberalismo –como las del movimiento cooperativista, los reclamos de los pequeños y medianos empresarios de la ciudad y el campo afectados por la concentración de la riqueza y la desindustrialización- confluyen por primera vez y sin convocatoria política previa en el histórico levantamiento popular que el 19 y 20 de diciembre de 2001 expulsa al gobierno de Fernando De la Rua. Este hecho marca el inicio de la crisis de hegemonía de la clase dominante y abre las puertas para que las organizaciones de la resistencia cuenten –por primera vez en veinticinco años- con las condiciones materiales para articular una línea de unidad de todo el pueblo que supere la fragmentación impuesta desde la dictadura de 1976.
El repaso suscinto de las consecuencias de aquella gesta popular es imprescindible toda vez que, en ellas también, se encuentran los orígenes y las razones de la fundación del Movimiento por la Victoria del Pueblo.
4. Tras la caída de la Alianza –que en su huída criminal deja un saldo de treinta y dos muertos- y con el telón de fondo de las marchas multitudinarias y los cacerolazos espontáneos, se suceden los recambios presidenciales en medio del clamor general que exige “que se vayan todos”. El pueblo argentino pone lo mejor de sí, gana las calles y las plazas, pone en discusión en cientos de asambleas los aspectos más retrógrados de la democracia condicionada post-83 y derrota al terror con el que fue sojuzgado durante un cuarto de siglo.
El 28 de enero de 2002, tras el golpe institucional que pone a Duhalde en el gobierno, se produce otra movilización histórica en la ciudad de Buenos Aires. Es la que une al movimiento piquetero con las asambleas barriales y se expresa en la consigna “piquete y cacerola , la lucha es una sola”.
El 2 de marzo se realiza la Asamblea Nacional del Frente Nacional contra la Pobreza que, dos días antes de la debacle del gobierno de De la Rua, había obtenido más de tres millones de votos favorables a su Consulta Popular. En dicha Asamblea, varios militantes fundamentan –como superación de la consigna “que se vayan todos”- y ante la ilegitimidad y la política antipopular del gobierno de Duhalde la necesidad de impulsar la exigencia de una inmediata convocatoria a elecciones libres y sin proscripciones para todos los cargos electivos. La propuesta incluye la remoción de todos los miembros de la Corte Suprema de Justicia, la devolución de los depósitos de los pequeños ahorristas atrapados en el “corralito” y del 13% quitado a los estatales y jubilados, el juicio y castigo a todos los responsables de la represión de diciembre de 2001, la inmediata implantación del seguro de empleo y formación votado en la Consulta Popular y el rechazo frontal a la salida devaluacionista de la convertibilidad y a la reanudación de los pagos al FMI. Pero la propuesta no es tomada por la conducción –hegemónicamente dirigida por la CTA- y, a partir de allí, el Frenapo entra en un paulatino proceso de disolución, ajeno al proceso popular que sigue en curso.
Este estado de movilización se expresa en una masiva participación en centenares de acciones aisladas, pero sin que los sectores organizados logren producir una propuesta unificada que abra curso a una salida popular para la crisis. Así, el 24 de marzo, aniversario del golpe militar, una multitudinaria movilización recoge la gesta de diciembre de 2001 y sostiene la reivindicación histórica de la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Más tarde, el 1º. de Mayo, Día de los Trabajadores, millares de manifestantes concurren a diversos actos El 29 del mismo mes, tiene lugar el paro nacional organizado por la CTA que, por primera vez, no tiene que depender de la voluntad de la burocracia de la CGT para garantizar un acatamiento masivo en todo el país. Ese nuevo aniversario del Cordobazo de 1969 es signado por las movilizaciones, los cortes de ruta y el abandono de los lugares de trabajo.
El 26 de junio, una numerosa columna piquetera encabezada por el Movimiento de Trabajadores Desocupados “Aníbal Verón”, es emboscada por las fuerzas represivas en el lado bonaerense del Puente Pueyrredón. Allí son asesinados, a la vista de todos los medios periodísticos, los militantes Darío Santillán y Maximiliano Kosteki. Estos nuevos crímenes desatan una inmediata y masiva respuesta popular que cuenta, entre otros, a la CTA de la Capital Federal como uno de sus más decididos impulsores
5. Los asesinatos de Santillán y Kosteki recrudecen la bronca, pero también enfrentan al pueblo con una encrucijada: muchos sectores sienten que la continuidad de la crisis puede desembocar en un aumento de la represión y violencia estatal y paraestatal. Salir de esta situación se pone al orden del día y la vía electoral reaparece en el horizonte político: la burguesía vislumbra la posibilidad cierta de su recomposición en medio de su propia crisis de hegemonía.
Duhalde presenta como respuesta a la represión criminal la convocatoria a elecciones anticipadas para presidente y vicepresidente. De este modo, le pone fecha de conclusión a su propio interinato, cierra el cuestionamiento a la ilegitimidad manifiesta de su gestión y mantiene intocable la estructura institucional que necesita (parlamentarios y Corte Suprema) para continuar con las políticas depredadoras que emergen de la devaluación (desde enero, más de 750.000 personas por mes son empujadas hacia abajo de la línea de pobreza y más de 15.000 millones de dólares son transferidos de los bolsillos populares hacia los grupos económicos transnacionales). Asimismo, el adelantamiento de las elecciones, a pesar de restringirse al Ejecutivo nacional y del descreimiento y la desconfianza popular a la partidocracia, dibuja un horizonte distinto para la coyuntura abierta en diciembre.
Toda la historia de nuestro pueblo muestra que si los avances que pone al orden del día con sus luchas no consigue proyectarlos en el Estado –en términos de representación y fuerza propia-, lo que sobreviene es la reacción antipopular Por ello, cada vez que carece de una opción de poder, tiende a manifestarse mediante la institucionalidad existente: la de clase dominante.
Por su parte, las fuerzas populares (CTA, la Corriente Clasista y Combativa, el Bloque Piquetero y sus particulares expresiones partidarias -PO, PC, MST, PTS, Patria Libre, etc.-, las diversas asambleas porteñas, la entonces ascendente agrupación AyL del diputado Luis Zamora, los fragmentos del progresismo aliancista expresados en algunos dirigentes y legisladores del destruido Frepaso incorporados al ARI de Elisa Carrió, los socialistas, así como un conjunto de honestos referentes y personalidades de los derechos humanos, las artes, la cultura, la ciencia y algunos credos religiosos), motivados por el repudio a los crímenes intentan un primera confluencia en las reuniones que se realizan en el Convento de Nazareth. El consenso máximo al que arriban es marchar hacia la Plaza de Mayo el 27 de julio con una columna encabezada por los compañeros del MTD “Aníbal Verón” y cantar el himno nacional. No hay oradores ni declaración conjunta para la movilización multitudinaria que, bajo la lluvia torrencial y el frío implacable, rinde homenaje a sus muertos en la estación ferroviaria de Avellaneda y camina en silencio durante horas hasta la Plaza de Mayo.
A siete meses escasos de la caída de De la Rua, no se logra trascender hacia una propuesta de poder conjunta. En octubre, se reedita la experiencia con las reuniones en el Teatro Bambalinas, sólo que esta vez el consenso incorpora la denuncia de “la trampa electoral” y, más que a destiempo, la consigna “que se vayan todos para que gobierne el pueblo”.
6. Cristalizando su incapacidad para articular una línea de unidad de todo el pueblo, una parte de las fuerzas populares –por acción u omisión- consolida su propuesta política en un planteo abstencionista. El cuestionamiento a la“trampa electoral es la definición que hilvana a las políticas de la CTA , la CCC, las asambleas y los movimientos piqueteros. La burguesía encuentra en el campo popular un apoyo inesperado a su necesidad de impedir una salida popular para la crisis. Al separarse el proceso social de la recomposición institucional, podrá definir a su modo la salida sin la ingerencia de un proceso popular que todo lo cuestionaba. Lo que muchos presentaban como una debilidad burguesa –la falta de participación popular en los procesos partidarios- es en realidad su mayor fortaleza. Las candidaturas y programas surgirán subordinadas a la puja interburguesa y de los distintos sectores encaramados en las estructuras del estado y partidos políticos.
En esta situación quedan sumergidos incluso los partidos de izquierda tradicional que así como al principio ven una insurrección a la vuelta de cada esquina, conforme se consolida el calendario electoral derrapan sin aviso hacia el oportunismo electoral.
Las elecciones decretadas por Duhalde resultan de este modo el único camino a recorrer por toda la sociedad para desandar un rumbo que la precipita al abismo. Es en este contexto que la CTA convoca a su VI Congreso Nacional a realizarse en Mar del Plata los días 13 y 14 de diciembre. El documento que sirve como base para todos los precongresos señala la necesidad de impulsar la construcción de un nuevo movimiento político y social. Dicha cuestión es ampliada y profundizada en las Resoluciones del congreso de la CTA de la Capital Federal del 15 y 16 de noviembre.(1)
7. Este último documento, que los integrantes del MVP reconocemos como parte de nuestras definiciones fundacionales, plantea que el carácter estratégico de ese movimiento político y social es el de un movimiento de liberación nacional y social. Allí afirmamos “Considerando entonces el cepo de la actual convocatoria electoral y, sobre todo, el explícito repudio masivo de las movilizaciones populares ocurridas desde diciembre de 2001 hasta la fecha, es indispensable priorizar como eje articulador de las coincidencias la consigna democrática de exigir elección para todos los cargos electivos. El Movimiento debe erguirse en torno a la lucha democrática, a la ampliación de los exiguos márgenes institucionales vigentes, a la decisión de no delegar en nadie -que no sea elegido por el propio pueblo- la representación de sus intereses. Lejos de una actitud electoralera, este principio constitutivo del Movimiento implica un claro sentido de disputa contra el orden dominante porque, precisamente, se funda y se encarna en el contenido impugnador de las recientes luchas populares. Asimismo, la exigencia de elecciones libres aporta a la superación de una actitud pasiva frente a la trampa electoral y habilita al Movimiento para construir la perspectiva de una acumulación democrática y una intervención autónoma en el terreno institucional. En definitiva, si hemos aceptado que nuestro pueblo aún se encuentra a la defensiva, debemos tomar las armas de la lucha democrática para impedir que se consolide un avance de la clase dominante. Por ello es que, sea cual fuere el modo que adoptemos para impulsar la creación del Movimiento, éste sólo puede nacer si interviene activamente en la crisis. Lo contrario equivaldría a suponer que la crisis no fortalece a las fracciones dominantes de la burguesía y que a pesar del avance del hambre, la desocupación y la represión, el pueblo cuenta con todo el tiempo del mundo para organizarse y unificarse “. Como se afirma en la Introducción a las Resoluciones: “El año próximo debemos interpelarnos a nosotros mismos para saber si vamos a continuar con una actitud peticionante esperando que el progresismo encumbrado en el Gobierno de la Ciudad se decida a distribuir el tercer presupuesto de la Nación de alrededor de 3.200 millones de pesos o, si por el contrario, nos vamos a decidir a ir por lo que es nuestro: disputar el poder real y el Gobierno de la Ciudad a fin de cubrir las necesidades básicas de nuestra gente, distribuyendo la riqueza y el ingreso y creando fuentes de trabajo “ (...) “Por lo expuesto, nuestra Central realizará de inmediato una convocatoria a todas las organizaciones populares y luchadores de la resistencia para iniciar el proceso de construcción del Movimiento”.
8 . Estas contundentes definiciones, confluyen en el Congreso de Mar del Plata, con el mandato explícito de 10000 compañeros para la acción política inmediata en pos de afirmar los cimientos de una nueva estrategia de poder. Pero la denuncia abstracta a la Trampa electoral diluye toda iniciativa orientada a asumir la responsabilidad que la hora requería: lanzar el Movimiento para disputar por una salida popular para la crisis. La Central no convoca en ninguna parte del país a las asambleas fundadoras del movimiento de liberación.
En la Capital Federal -por imperio del mandato del Congreso local y a instancias de sucesivos plenarios- hay reuniones tardías con fuerzas políticas y sociales. Pero el tiempo perdido en instalar el Movimiento como referente de acumulación popular ya no podía recuperarse en la coyuntura: la iniciativa volvía a los espacios de poder. Los convocados se negaron inicialmente a reclamar contra la maniobra de Ibarra y Macri de adelantar la elecciones en la Ciudad. Semanas después ya integraban las listas de Ibarra. Lejos de construir el Movimiento para “disputar el poder real y el Gobierno de la Ciudad” , el proceso concluirá con la integración inconsulta de dirigentes de la Central a una Alianza resucitada desde el gobierno de Ibarra.
El progresismo –que erróneamente habíamos dado por derrotado por el levantamiento popular de diciembre de 2001- continúa cumpliendo su papel de salvavidas de un sector de la clase dominante cuando ésta, en tanto que tal, no puede lograr el consenso popular en tiempos de crisis. Apenas queda, el 3 de marzo, el gesto digno de la conferencia de prensa de un grupo de dirigentes y personalidades políticas, sociales, culturales y de derechos humanos en el Café Tortoni. La declaración emitida cuestiona abiertamente la decisión e intenciones del progresismo porteño y enfrenta la maniobra de la derecha expresada en la candidatura de Macri.
9. La mayoría de dirigentes y militantes de la conferencia de prensa en el Café Tortoni, intentamos una salida autónoma al presentar ante la justicia electoral una lista de candidatos propios. Integrantes de la CTA, de la construcción territorial, de las asambleas, del movimiento de mujeres y de diversas expresiones políticas, sociales y culturales vinculadas a la resistencia al neoliberalismo nos reunimos así en un hecho germinal: testimoniar que es posible construir una propuesta desde la militancia popular, confiando en las propias fuerzas y sin delegar ni subordinarse a ningún sector del bloque en el poder.
Asimismo, esta decisión se fundamenta en los siguientes conceptos: “La resolución integral de todos los aspectos de la lucha depende de dos cuestiones estratégicas: 1) Una propuesta de gobierno popular para la crisis que dote de sentido tanto a la disputa institucional o electoral, como a la lucha de calles y a la organización del poder popular en la base de la sociedad; 2) un instrumento político social de nuevo tipo, capaz de ser portador de esta propuesta de unidad y, por lo tanto, capaz de albergar en su seno –con una nueva identidad política común- a las experiencias orgánicas más significativas de nuestro pueblo”. Y aunque las candidaturas presentadas no se proponen –ni de lejos- sustituir o eclipsar la construcción de esa “nueva identidad”, en la práctica configuran el señalamiento de que no se puede alcanzar dicho objetivo sin transitar el camino de la lucha democrática por medios propios
10. El 27 de abril se produce una impresionante demostración de la madurez política de nuestro pueblo. La cantidad de votos que recibe cada una de las ofertas electorales, pone de manifiesto la ausencia de un proyecto que el pueblo asuma como propio.
La exigua ventaja de Menem en la primera vuelta no puede ocultar que el grueso de los votos que van a otras opciones expresa una voluntad antimenemista. De inmediato, la inmensa mayoría percibe y manifiesta la intención de derrotar a Menem, en la segunda vuelta. Este no tiene más remedio que huir. La fuga del más encumbrado representante del neoliberalismo es obra, exclusiva y excluyentemente, del pueblo. No hay una conducción orgánica que lo dirija, ni tampoco una representación genuina de sus intereses. Munido tan sólo de su memoria histórica, de su sentido de autopreservación, el pueblo argentino impide que la crisis abierta en 2001 se cierre en su contra y apuesta a un desenlace en el que, una vez más, todo quede en disputa.
Desde este punto de vista, es absolutamente correcta la apreciación de los compañeros de la CTA cordobesa cuando, al recuperar la reciente visita del Comandante Fidel Castro, señalan “Es imperioso atender el mandato popular que “asestó un golpe formidable”(2), al decir de Fidel, a las políticas neoliberales que representan lo más nocivo de la historia reciente de nuestro país, a la violación sistemática de los derechos humanos como política de Estado, a la corrupción que le es funcional, a las privatizaciones, a la flexibilidad laboral, a la rebaja generalizada de salarios, a las prácticas clientelistas, a la liquidación de las empresas del Estado y el patrimonio nacional, a la desocupación, a la miseria, al desmantelamiento de los sistemas de salud y educativos, al abandono de la niñez y la ancianidad y a la destrucción de la industria nacional.” Y para que no quepan dudas, los compañeros cordobeses subrayan que: “El mandato es para que la democracia asuma el sentido de la soberanía y unidad latinoamericana y la justicia social, con una efectiva y profunda redistribución de la riqueza. En este sentido, la presencia latinoamericana, en particular de Fidel Castro, durante el acto de asunción del presidente Kirchner, brinda un oxígeno indispensable para encarar un rumbo que no sea la opción entre distintas facciones de poderosos. Para los trabajadores, para la inmensa masa de desposeídos de nuestra Patria, no hay otra alternativa que seguir golpeando y el golpe no puede ser otro que el alumbramiento del movimiento popular, social y de liberación, que rompa definitivamente la trampa de un sistema político funcional a los intereses del bloque dominante.”
11. En este contexto de cambio y decadencia, de crisis del neoliberalismo pero también de las representaciones del campo popular, de esperanza y madurez de nuestro pueblo, es que nos decidimos a fundar el Movimiento por la Victoria del Pueblo.
“No hay espacios para desarrollar proyectos alternativos dentro de los cauces del sistema y optar por algunas de las facciones dentro del bloque de poder, garantizándoles la gobernabilidad”. Tampoco hay lugar para iluminismos vanguardistas, para sustituciones burocráticas y superestructurales del protagonismo popular, ni para acciones políticas que desconozcan o tergiversen los mandatos y los saldos organizativos acumulados en tantos años de resistencia.
El MVP nace como un aporte más –y suma su esfuerzo al de otras experiencias legítimas como las del Movimiento Político Social de Liberación, originario de Córdoba- para impulsar la inmediata construcción de la única herramienta estratégica de masas que puede albergar los sueños y las esperanzas de la clase trabajadora y el pueblo. Esa herramienta no es otra que el verdadero Movimiento de Liberación Nacional y Social que nuestra Patria y toda América necesitan y que aún está pendiente de realización.
Buenos Aires, 14 de junio de 2003
(1)- Congreso Capital de la CTA, Buenos Aires, octubre de 2002
(2)- Boletín N° 4, CTA Córdoba
http://cablemodem.fibertel.com.ar/mx...oriadelpueblo/





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