lettera aperta all'ambasciatore italiano in venezuela
Carta Abierta
Julio, 2005
Al Embajador Carante:
Quien le escribe es hija de italianos de primera generación nacida en Caracas. Tengo 42 años formada bajo un sistema democrático en Venezuela. Un sistema democrático que cuestioné desde que tenía uso de razón, pues eran evidentes las deficiencias y carencias que adolecía, pero ‘era’, en definitiva, una democracia con muchos logros importantes, sobre todo en diversificación de la educación y una naciente y variada economía y en última instancia, un sistema democrático perfectible.
Sin embargo, todos estábamos hartos de la corrupción, alimentada de los recursos petroleros mal administrados y era evidente la malversación de fondos, la degradación paulatina en los últimos veinte años de los sectores salud, seguridad y educación, y la falta de una política coherente y seria para atender los sectores más necesitados y elevar su nivel de vida. La gente quería y sigue queriendo cambios significativos en este sentido, pero la situación ahora, en lugar de mejorar bajo un gobierno que se jacta ser defensor de los pobres, no ha hecho sino empeorar su situación y profundizar el deterioro del resto de una manera brutal: hoy día la pobreza es mucho mayor y más crítica que antes, según evidencian las cifras de instituciones internas e inclusive internacionales competentes, a pesar de haber tenido en este período un total de ingresos superior por renta petrolera que los últimos veinte años de gobiernos en democracia.
Pero, desgraciadamente, la gente mayoritariamente confió a un militar golpista la responsabilidad de mejorar la situación del país. No es mi caso, pero así es la democracia. Pero debo recalcar que la gente no le dió al teniente coronel golpista el mandato para que hiciera con el país lo que le venga en gana, ni lo eligió para imponer la ideología comunista, ni para entregar el país y sus recursos a cualquiera, ni para hacer según él una ‘revolución’ como lo está haciendo y con la intención manifiesta de instaurar en Venezuela un régimen militarista al estilo castrista.
No le voy a enumerar ni describir lo que los habitantes de todas las ciudades y pueblos venezolanos han pasado y soportado durante estos seis años de mandato autoritario. No sé cuantos años tiene usted de embajador en Venezuela, pero -por sus declaraciones- parecería que llegó ayer o que viviera en otro país, totalmente aislado de lo que ocurre aquí. Si no quiere creer a la prensa nacional ‘independiente’, puede entonces recurrir a la prensa internacional y a los informes de Derechos Humanos realizados por muchas y diversas organizaciones sobre lo que ha ocurrido en Venezuela durante estos seis años: los’exterminios’ selectivos en varios Estados del país ampliamente documentados, la represión y persecución por razones políticas, el aumento de secuestros y los saldos elevados de víctimas cada semana, en una nación que no está en ‘guerra’.
Tampoco le voy a enumerar la cantidad de veces que estuve a punto de no encontrarme aquí escribiéndole. O las veces que como simple ciudadana en numerosas manifestaciones pacíficas fuí víctima de la represión policial o de agresión de ‘chavistas’ como miles de otras personas y de las asfixias continuadas sufridas por bombas lacrimógenas en sitios como el metro, sí, dentro del subterráneo; o en apartamentos, sí, tiraban gases lacrimógenos en los patios de edificios residenciales y hasta dentro de apartamentos o casas; o disparaban a edificios residenciales y casas con rifles semi-automáticos por el solo ‘delito’ –ahora- de haber marchado con una bandera o exclamar consignas en contra de este régimen. O como una cantidad de mis amistades han sido víctimas de la delincuencia, y como más del sesenta por ciento de la gente que conozco, incluyéndome, carecemos hoy día de un empleo estable, despues de 25 años de trabajos ininterrumpidos, probablemente por estar en las listas discriminatorias del régimen.
Embajador Carante, su demostración servil de hace pocos días ante un golpista militar como chávez, que ha profundizado de una manera grosera todos los males que existían en la época democrática, pronunciando un discurso lleno de declaraciones y frases vacías y sin ninguna correspondencia con la realidad, recogido en el marco del ‘Acuerdo de Miraflores’, no puede ser acogido con beneplácito o complacencia por la comunidad italo-venezolana. Su gesto y el de los empresarios genuflexos y serviles que lo acompañaron, son una ofensa para quienes en esta comunidad nos hemos opuesto a este gobierno MILITARISTA y AUTORITARIO.
Usted debería repasar las palabras pronunciadas en la XXXIII Asamblea General de la O.E.A. por su colega Chaderton en Chile, en el año 2003 “Cristiano también Benito Mussolini quien está cobrando nuevos adeptos en la Venezuela de hoy, y si les parece, para colocar la guinda en el tope del pastel, cristiano Adolfo Hitler”. Espero le llegue el mensaje.
Sé perfectamente que usted es muy libre de negociar con quien quiera, pero debería pensarlo mejor cuando lo hace a nombre de una nación. Me es difícil creer que al Presidente italiano se complazca de las negociaciones que usted está llevando a cabo con este desgobierno, sabiendo ciertos precedentes. Sería bueno que le diera explicaciones al parlamento italiano o al Presidente Carlo Azeglio Ciampi del por qué se hacen negocios con un gobierno que NO HONRA sus compromisos comerciales. Como ejemplo, le recuerdo la manera infelíz como terminó el “acuerdo” energético suscrito entre ambas naciones para el suministro de Orimulsión a Italia.
Cómo justificar ante el parlamento y el pueblo italiano toda la cuantiosa inversión que tuvo que hacer la empresa Enel para habilitar tres instalaciones y poder recibir como combustible energético la Orimulsión, y como ahora esas plantas termoeléctricas se encuentran paralizadas por falta de ese combustible y Enel demandando PDVSA. O cómo explica usted su confiabilidad hacia un gobierno al cual le fueron donados millones de dólares por el gobierno italiano (además de alimentos y otras mercancías) como ayuda humanitaria durante la tragedia del deslave de Vargas, porque nunca se supo donde fueron invertidos o a quienes benefició, pues no le llegó JAMÁS a los damnificados (entre ellos también a connacionales) del deslave. Explíqueselo al parlamento y al pueblo italiano que paga cuantiosos impuestos sobre lo ocurrido con esas donaciones.
O cómo usted puede hablar del crecimiento económico en Venezuela cuando la realidad es, por ejemplo, que los ciudadanos ítalo-venezolanos se están volcando cada vez más a la embajada para pedir ayuda monetaria, asistencia social de todo orden (porque la actual infraestructura ha sido abandonada por el desgobierno para mantener la ilusión de las misiones) y sobre todo, obtener pasaportes para poder emigrar. Si en Venezuela la situación fuera como usted la describió en su patético discurso, creo no tendría esta cadena de exigencias por parte de los ciudadanos italo-venezolanos.
Usted y los empresarios que participaron en esa reunión, así como el presidente de la Fiat en Venezuela el año pasado, pretenden ser representantes de una comunidad ante este desgobierno, pero están equivocados. Ustedes solo representan sus propios y exclusivos intereses. Que quede esto claro. Porque claro lo tenemos nosotros y el resto de los habitantes de este país. Además, no necesitamos un acuerdo ‘especial’ firmado por gobiernos cuando los lazos de amistad y familia tienen tanto tiempo establecidos y somos parte integral de ambos países, una condición sin duda especial.
No podemos negar, sin embargo, la profunda vergüenza y pena que sentimos la amplia familia italo-venezolana ante actos, como el reciente de Miraflores, que lejos de legitimar el valioso aporte realizado como comunidad, le produce mucho daño.
La gran familia italo-venezolana tiene raíces ancestrales y se siente muy orgullosa de haber contribuido al crecimiento y desarrollo del país, especialmente durante todos sus años democráticos, y por lo mismo, no está dispuesta aceptar esta afrenta ante su valiosa contribución y mucho menos claudicará su sentimiento democrático vendiéndose al militarista y FASCISTA gobierno de chávez frías.
La amplia familia italo-venezolana es firme en su convicción democrática, seguirá exigiendo se normalice el respeto y cumplimiento del vulnerado Estado de Derecho y la autonomía e independencia de los Poderes Estatales hoy secuestrados, e insistirá en la reestructuración de un C.N.E. autónomo y con autoritaridades no transitorias y fuera de orden como hasta ahora ha funcionado, para que se garantice las elecciones y la voluntad del voto en base a un REP depurado, fuera de toda duda y no automatizadas, cumpliéndose cabalmente las leyes, normas y reglamentos que la rigen.
Nicla Camerin